LA INTERDEPENDENCIA HUMANA EN EL TRABAJO
El hecho de la interdependencia como elemento humano vital parece ser ignorada por algunos, otros la visualizan pero no la asumen y algunos otros la asumen y son los que generan el mejor desarrollo personal y comunitario, que es el desarrollo más integral e integrador. Los que la ignoran alcanzarán un desarrollo personal de bajo tenor, porque ignoran que tal hecho es natural al buen desempeño, al éxito y la satisfacción humana, dejando tras de sí poca alegría y escaso desarrollo personal así como escasez social. Hay algunos más que incluso desprecian la interdependencia, se consideran muy autónomos, pero lamentablemente hasta el punto que su autonomía se basa en fantasía y termina en egoísmo, en un centrarse en sí mismos como objetivo, cosa que no es la verdadera autonomía necesaria al humano porque produce miopía en lo social y en lo personal alejando de la felicidad pero, aún en este caso, una corta posibilidad de felicidad persiste gracias al hecho de existir, que ya es un bien.
Qué es la interdependencia; nada menos que la realidad humana que debe darse en función de que los humanos no podemos existir por sí solos y progresar dado que somos imperfectos y amamos, necesitados y productivos, todo al mismo tiempo. Ciertamente, hay casos de personas que se retiran del mundo y subsisten creciendo muchísimo al caminar hacia adentro, pero lo hacer cara a Dios, dejando testimonio de que el fin último del hombre está más allá de la necesaria convivencia y de la interactaución entre los hombres, en una corta vida a la que debemos encontrarle su verdadero sentido. Esas pocas personas, que constituyen un magnífico ejemplo de donación de sí que da perspectiva a las sociedades, no realizan lo que la naturaleza humana exige normalmente para la inmensa mayoría. Entonces la interdependencia es ese flujo constante de bien y de bienes entre los seres humanos, los cuales nos complementamos unos a otros en todos los sentidos, incluido en el sentido espiritual.
De hecho, la inmensa virtud de la comprensión, que es atender al otro desde su punto de vista y de acción para ayudarle a alcanzar algún bien, no podría darse sin tener claro lo que significa ser interdependientes. Se ve que en principio la noción de interdependencia se puede aceptar fácilmente cuando nos enfocamos en su utilidad para cubrir la necesidad de cosas materiales, producirlas y tenerlas a disposición. Pero la interdependencia va mucho más allá, va también al intercambio de bienes del pensamiento, de la moral y del amor. De allí que no es difícil imaginar al género humano como un árbol con sus frutos, en el cual claramente estos dependen del conjunto del árbol y todas sus partes; pero además podemos entender que ese árbol está enraizado en el suelo que es cosa totalmente diferente al árbol y que el gran árbol que señorea sobre el horizonte también tiene relación con el aire y con el sol, de manera que es sostenido allí y fructifica por un interminable intercambio entre muchas realidades. Así es nuestra interdependencia, necesitada y aportadora al mismo tiempo.
El humano es un ser interdependiente y lo es en alta densidad; por otro lado, y no es contradictorio, requiere del desarrollo de una necesaria autonomía para valerse por sí mismo y generar valor moral y material. La interdependencia genera nexos y resultados que pudiésemos considerar como las herencias culturales que nos dejan y dejamos. La herencia que se dejará en relación con la noción de trabajo estará en concordancia con el criterio que se tenga sobre él y tendrá efecto en tres ámbitos, realmente en cuatro. En primer lugar sobre el equipo de trabajo, los colaboradores; luego sobre la familia, el cónyuge y los hijos; también sobre los amigos y allegados; y, por supuesto, sobre la sociedad.
El éxito depende de estar preparados, ser audaz y encontrarse con las personas adecuadas, pero muchas veces no puedes elegir estas personas; entonces, en el trabajo, la persona adecuada es la que tienes a tu lado y puedes estar seguro de que habrá éxito y felicidad, si te lo propones y sabes hacerlo con inteligencia, voluntad y caridad: entendamos voluntad como disciplina en el bien.
Ángel Montiel Cristalino
crescacoach@gmail.com
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